El Carro con Ruedas Amarillas

Hay ideas que, cuando las ves por primera vez, piensas: claro, ¿por qué ¿cómo? no se me había ocurrido antes? El Carro de Datos de José Duarte y su empresa Easydataviz es una de esas ideas. Un artefacto con ruedas, que sale a la calle, para buscar a la gente allí donde está. No espera que la gente acuda a una sala de reuniones, rellene un formulario online o participe en un grupo de discusión un martes a las siete de la tarde. No espera a la gente; sale a buscarla.

¿Qué es exactamente el Termómetro de la Etiqueta?

En el marco de un proyecto de investigación sobre movilidad urbana y etiquetado medioambiental de vehículos, diseñamos lo que hemos llamado un pop-up participativo: construimos un carro de madera con ruedas amarillas, lo pusimos en la calle y le preguntamos a la gente cuál era la etiqueta medioambiental de su vehículo para entablar conversación.

Sí, la etiqueta de la DGT: esa pegatina que llevas en el parabrisas.

La mecánica de nuestro Carro con Ruedas Amarillas es simple y eso la hace valiosa. La investigadora habla con la gente que pasa por la calle, alguien que lleva bolsas del súper, que sale del parking, que pasea al perro… y le pregunta:  ¿cuál es la etiqueta medioambiental de su vehículo?

La persona responde y la investigadora escucha. Puede parecer poco, pero es en realidad mucho.

Algo más que salir a la calle para hablar con la gente

Aquí viene la parte que más valor genera, y al mismo tiempo la más difícil de identificar.

El Carro con Ruedas Amarillas interpela a la gente en su contexto; pero, más allá de cuándo recogemos la información, lo que diferencia esta técnica es para qué sirve  aquello que recoge de la gente. El carro es un dispositivo de transferencia, traslada el discurso de la gente a contextos en que unos pocos adoptan decisiones.

Ese señor que dice no entender la pegatina de su vehículo no va a sentarse nunca en la sala donde se diseña la próxima campaña de movilidad: pero sus palabras sí. Eso es lo que hace el Carro con Ruedas Amarillas recoge: el lenguaje, las emociones y las fricciones de las personas, y las pone sobre la mesa allí donde se deciden estrategias, se validan conceptos, se diseñan políticas.

El lenguaje de la calle vs. el lenguaje del informe

Salimos a preguntar por «el sistema de etiquetado medioambiental de vehículos» y lo que escuchamos fue: «eso de los colores», «la pegatina esa que no entiendo», «lo eso que te ponen para fastidiarte».

Esa información vale oro, porque nos permite identificar fricciones y diseñar en el idioma correcto.

¿Para qué tipo de proyectos sirve el Carro con Ruedas Amarillas?

Si necesitas entender cómo las personas perciben algo (una regulación, un producto, una campaña, un cambio de normativa) para llevar adelante tu proyecto, esto es para ti.

Funciona especialmente bien cuando el tema es técnico y sospechas que el grado de comprensión real es mucho menor de lo que los datos oficiales sugieren; cuando necesitas que tu siguiente fase de investigación hable el lenguaje de tu audiencia y no el tuyo; o cuando tienes que presentar resultados y quieres que, además de números, haya algo que se recuerde al día siguiente.

Pero también —y esto es importante— si has decidido considerar a las personas como parte activa de lo que estás construyendo. Porque el Carro con Ruedas Amarillas no solo recoge opiniones; las conversaciones que genera logran que la gente se detenga, piense y, a menudo, descubra algo que ignoraba sobre su propia realidad.

Gracias, Easydataviz

El Carro con Ruedas Amarillas es una adaptación directa del trabajo de José Duarte y Easydataviz, una empresa colombiana que lleva años demostrando que los datos no tienen por qué vivir encerrados en pantallas ni en informes de ochenta folios. Sus artefactos participativos han recorrido ciudades de América Latina y Europa y convertido temas complejos en conversaciones accesibles. Materia Prima ha adoptado su filosofía y ha echado a rodar por las calles de Madrid.

Escribe Marina Lorenzo