Navegar por internet ya es vintage
Hasta ahora, cuando necesitábamos algo, entrábamos en Google, abríamos diez pestañas, comparábamos opiniones, leíamos blogs y acabábamos en foros rarísimos. Dos horas después, seguíamos investigando algo que inicialmente solo queríamos consultar «rápido». Pero por el camino habíamos aprendido tres cosas nuevas, descubierto dos memes virales y encontrado algún blog o autor interesante que dejaríamos abierto para no leer nunca. Eso, tradicionalmente, se llamaba «navegar por la web».

Fuente imagen: unsplash
Con la llegada de la IA cada vez navegamos menos y preguntamos más: qué receta hacer con lo que tenemos en la nevera, cómo organizar un viaje, un resumen de tal tema, una comparativa de productos. Incluso Google ya responde muchas búsquedas con resúmenes generados por IA antes de mostrarnos los enlaces.
Llevamos años debatiendo si la IA nos quitará el trabajo, pero la transformación más inmediata está ocurriendo en cómo consumimos información.
Durante décadas, internet funcionó gracias a un equilibrio claro: las webs producían contenido, Google organizaba el acceso y los usuarios recorríamos enlaces. El clic era la moneda del ecosistema digital. Ahora la IA rompe esta lógica.
Varios medios ya alertan de una caída significativa del tráfico web desde la aparición de los AI Overviews de Google y el uso creciente de asistentes conversacionales. Algunos estudios apuntan a reducciones relevantes en el porcentaje de clics hacia páginas informativas cuando aparece una respuesta generada por IA. Y tiene sentido, si ya tengo la respuesta, ¿para qué voy a abrir cinco artículos?
Nunca habíamos tenido acceso a tanta información y, al mismo tiempo, nunca habíamos consumido tan poca diversidad de fuentes de forma consciente. Antes, navegar implicaba perderse un poco. Encontrar cosas inesperadas. Construir criterio comparando, contrastar opiniones, empezar buscando una cosa y acabar descubriendo otra completamente distinta, y de paso, descubrir sitios, autores, ideas y esto esta dejando de pasar. Pero, si dejamos de visitar las webs originales, ¿quién sostendrá el contenido que alimenta a esas propias inteligencias artificiales?
Muchos medios digitales, blogs y páginas especializadas viven del tráfico. Menos clics significa menos ingresos, menos sostenibilidad y, en última instancia, menos producción de contenido original. La IA resume lo que otros crean mientras cada vez resulta menos rentable crear.
Quizá dentro de unos años «navegar por internet» sonará tan antiguo como aquella canción de Eurojunior de 2003: «Navegando por la red, navegando en internet, navegando yo te encontré». Porque puede que las nuevas generaciones ya no naveguen. Solo pregunten.
Escribe: Paula Ruiz Romo